La adolescencia es una etapa complicada, se trata de la transición entre la niñez y la pubertad y algunos incluso coloquialmente les dicen “aborrescencia”  porque “aborrecen” a los adolescentes por su mala actitud en algunos momentos, que generan porque quizás olvidaron lo difícil que fue para ellos también, más ahora que hay tanta tecnología y tantos peligros también. Los cambios producidos en esta etapa no siempre son sencillos de manejar ni por los jóvenes ni por los padres. En ocasiones se trata de un verdadero reto que interfiere con el bienestar familiar.

Tenemos que tomar en cuenta que los niños tienden a aceptar las normas de manera más sencilla, esto es debido a que no tienen un desarrollo de las opiniones y pensamientos personales, a diferencia de los adolescentes quienes  tienden a juzgar todo lo que no consideran apropiado.

Los adolescentes rebeldes son aquellos que no adoptan una actitud que les permita ser dominados, sino todo lo contrario. Imponen sus pensamientos y se niegan a realizar aquello que no deseen.

En los peores casos los adolescentes rebeldes pierden el respeto por sus padres y terminan con su autoría. Lo más peligroso y la pesadilla de muchas madres agotadas es que sus hijos tomen decisiones poco favorecedoras, como fumar, o consumir alcohol de manera irresponsable.

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Sugerencias para las madres con adolescentes rebeldes

#1. Prueba con la meditación

Es probable que esto te parezca un tanto innecesario, sobre todo si no tienes suficiente información sobre la meditación y sus beneficios. Al momento de abordar a los adolescentes se debe tener una preparación emocional, esto puede conseguirse mediante la meditación.

Es normal como madres preocuparnos, esta preocupación tiende a convertirse en desesperación y a su vez en enfados y manifestaciones hostiles.

Si tomamos un momento del día a drenar las emociones negativas seremos capaces de adoptar una perspectiva diferente, además que es ideal para disminuir los niveles de estrés.  Les recomiendo iniciar con ejercicios de Mindfulness y especialmente pintando mándalas en cursos, en muchas oportunidades he dictado este tipo de seminarios y talleres para trabajar inteligencia emocional y ha sido de mucho provecho para los asistentes.

#2. Controla tus emociones

Generalmente los adolescentes se encuentran a la defensiva, e incluso los discursos sutiles pueden ser interpretados como insultos y ser detonantes de discusiones campales.

Al mantener un control de las emociones podemos contrarrestar la hostilidad de nuestros hijos adolescentes. Responder la hostilidad con más de lo mismo nunca podrá ofrecer resultados positivos.

Debemos ir acompasando las emociones de nuestros hijos, hagamos lo posible de tocar su fibra sensible, en el fondo de todo ese mal humor y desacuerdo vive el niño o la niña que una vez fueron.  Si el te ve que explotas, gritas, dices groserías, tiras cosas, contestas mal, actúas hostilmente ¿adivina entonces cuales comportamiento imitará?

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#3. Conoce a tu hijo

Como seres humanos contamos con debilidades y destrezas que forman parte de nuestra esencia. Es importante que tengamos absoluto interés de conocer a nuestros hijos. El mundo actual ha cambiado mediante el curso de las generaciones, las actitudes que toman tus hijos en la actualidad difieren de lo que se vivía en tu época.

Siempre y cuando tu hijo no tenga una actitud tóxica, es decir que no fume, consume alcohol, se drogue o realice cualquier otra práctica que comprometa su integridad y bienestar, debes hacer lo mejor posible por conocerlo y comprender su actitud.

Si deseas conocer a tu hijo debes empezar por mostrar interés en los elementos que él o ella más valora, sin estarlo criticando o comparando con otros. Pregunta por sus amigos, o por sus intereses musicales y personales sin mostrarte entrometida, o criticarlo sino más bien mostrando un interés genuino de poder ser parte de su clan, ser parte del clan y amiga tampoco debe quitarte autoridad, son dos cosas diferentes.

Es probable que en los inicios le tome por sorpresa y se torne distante, es importante que no te rindas, más temprano que tarde tu hijo cederá y dará paso a una comunicación de gran beneficio para ambos.

#4. Analiza el ambiente

No siempre los adolescentes se muestran receptivos a hablar o a escuchar aquello que como padres tienes para decir. Como técnica estratégica es importante que estudies el ambiente.

Si queremos comunicar algo lo ideal es que creemos el ambiente perfecto, esto nos asegurará grandes resultados. Una buena idea es pedir ayuda para realizar la cena, o invitar a tu hijo al cine.

Vive un momento de calidad con tu hijo, los adolescentes muchas veces se sienten incomprendidos, intentan reflejar una ausencia o un requerimiento que  anhelan y no saben cómo comunicar.

Si el ambiente es el idóneo puedes bromear con tu hijo, cuéntale alguna anécdota tuya o algún recuerdo de gran valor para ambos. Conforme avanza el tiempo debes abordarle de manera sutil, muestra tus sentimientos pero no debes lucir vulnerable.

#5. Busca ayuda profesional

En la actualidad el coaching emocional es una excelente opción para mejorar la relación con los adolescentes rebeldes. Es importante reconocer cuándo se debe pedir ayuda extra.

Si percibimos que nuestros hijos tienen problemas, o están tomando actitudes inapropiadas debemos recibir ayuda emocional tanto para nosotras como para ellos.  Una madre angustiada difícilmente piensa con claridad, actúa por instinto y esto en el trato con los adolescentes no es muy bien apreciado.

Un coach emocional tiene la capacidad de acompañar a las madres a desarrollar su inteligencia emocional y resiliencia para adoptar una actitud positiva y contundente frente a los problemas de sus hijos. Si hay otras conductas más graves que el coach no pueda atender, necesitarás pedir ayuda médica o psicológica.

#6. No compares a tu hijo

Esto es muy importante, muchas madres desesperadas comparan a sus hijos problemáticos con otros hijos o incluso con ellas mismas, haciendo una referencia a sus años de juventud y actitudes tomadas en ese entonces. Estas en otra época no en los años 80 ni 90, se realista.

Comparar a los adolescentes no es nada positivo, así que debe evitarse en la medida de lo posible, recuerda que cada ser cuenta con sus propios pensamientos y una esencia única que nos diferencia los unos a los otros. ¿A ti te gusta que te comparen con otras profesionales, esposas o madres? ¿No?, entonces evita hacerlo con ellos, crea mucha tensión.

En sesiones de coaching de adultos mujeres y hombres, profesionales y con grandes logros, en muchas ocasiones descubrimos que tienen inseguridad que proviene de cuando eran niños o adolescentes porque se les comparaba frecuentemente con otros, comentarios acerca de sus notas, su físico o actitud la llevan grabadas en sus mentes como si sus madres o padres se lo hubiesen dicho ayer y han pasado desde entonces décadas. Sé para tu hijo el mejor ejemplo, esa es la forma de moldearlo.

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Comparto experiencias de vida y resiliencia, hablo sobre el manejo de las emociones, el liderazgo y la mejora continua.

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