No es lo mismo mantener el control que ser controlador, la especie humana sobrevivió a las épocas más duras de adaptación precisamente porque desarrolló la capacidad de mantener bajo control ciertas situaciones de riesgos que amenazaban con hacer desaparecer a la especie.

Dicha capacidad ha evolucionado con el tiempo hasta convertirse en una práctica que permite anticiparse a ciertas situaciones o eventos como por ejemplo, el abastecimiento de alimentos en el invierno o la prevención de enfermedades.

Desde este punto de vista el control es sano y hasta necesario; pero, que sucede si se exceden los límites y pasamos a ser personajes controladores que necesitan y exigen que las cosas se hagan a su manera, o las personas que les rodean piensen como él o ella y aún peor que dejen de pensar.

Ya dejamos de ser prevenidos o atentos al cambio para convertirnos en individuos insufribles que alejan de su lado al resto del mundo. Pues, a quien le va a gustar tener al lado a un ser que no te deja expresar.

Sin embargo, existe una situación de mayor cuidado y reflexión  ¿Qué tal si tú eres quien tiene una personalidad controladora? Es difícil darnos cuenta si sufrimos de este trastorno, tal vez mientras estás leyendo este artículo piensas en la vecina, tu esposo o en tu madre, quizás en tu suegra.

Si es así por favor “detente” y revisa si tienes algunas de las siguientes características; si no es así avanza pensando en los demás para ayudarlos.

 

¿Cómo identificas si eres controladora?

Lee los siguientes enunciados te ayudarán seguramente a soltar el control, si tienes el tiempo escribe en una agenda con cuál te identificas, recuerda lo más importante es tu crecimiento y desarrollo personal no el de las demás personas, cada quien está en un proceso de vida diferente al tuyo.

  • Si sientes que debes ayudar al mundo porque están en el camino incorrecto, cuidado puedes tener la primera característica de quienes tienen este tipo de personalidad.
  • Crees que todos están equivocados menos tú, por lo que tiendes a determinar el actuar de las personas que están a tu alrededor; es decir le dictas como deben comportarse, que deben decir y hasta el momento en que deben sonreír.
  • Pierdes mucho tiempo tratando de convencer a los demás de ser como tú.
  • Si es así sigue leyendo y presta mucha atención no olvides anotar: Planificas todo de una manera exagerada hasta el más mínimo detalle y al salirse algo de control te desequilibras y muchas veces reaccionas de manera iracunda, perdiendo el juicio.
  • En tu agenda no cabe la palabra flexibilidad y todo está tan rígido que no se acepta la posibilidad de cambio.
  • Sientes en tu interior la necesidad de tomar el mando porque si no lo haces todo saldrá mal, eres tu quien organiza, da las ideas, establece los procedimientos y los ejecutas sin tomar en cuenta a tu grupo de trabajo o familia.
  • Por ejemplo; se acerca una fiesta familiar y creas el grupo en las redes sociales “familia de fiesta” te encargas de incluir a los miembros y en lugar de pedir opinión determinas las directrices exactas para hacerlo todo.
  • Experimentas preocupación excesiva al querer solucionar y cambiar cosas aunque no estén a tu alcance, la necesidad de que todo esté en su lugar, funcionando y sin riesgo de que ocurra un cambio inesperado; pues, tu nivel de tolerancia es bajo cuando ocurren estos cambios drásticos (no sabes que hacer).
  • Sufres angustia y tensión constantemente, no has experimentado que es sentirse relajado, te cuesta resolver los problemas porque no piensas con cabeza fría. Al contrario, los problemas son para ti mucho más grandes de lo que esperas y a menudo crees que son imposibles de resolver.

Hasta aquí apuntaste varias características o te identificaste con muchas, eres digna de admiración pues tu sinceridad superan a tus miedos es momento de buscar ayuda profesional que te apoye en este proceso.

  • Pero lo más importante que debes observar es si eres una perfeccionista irracional, contigo no existen márgenes de error. Nada puede tener una falla; nadie puede equivocarse; las personas que están a tu lado deben ser perfectas y responder a tu mandato de forma inmediata y sumisa.
  • Y por último si usas los celos o las culpas para controlar la situación o relación que tengas con otras personas; es decir, los manipulas a tu favor para lograr todo lo que te has propuesto o crees que es lo correcto. Cuidado te estas saliendo de

Si te encuentras al lado de una persona con estas características es necesario que te alejes un poco y solicites ayuda para estar cerca de ella o también porque no puedes salir de esta relación, de lo contrario ambos saldrán lastimados.

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Experimenta la libertad de soltar el control

Si sientes que no puedes soltar el control como te sugerí antes es necesario que busques ayuda profesional de un psicólogo, es importante estar rodeado de personas que te amen y ayuden a superar este tipo de personalidad.

En primer lugar es trascendental que hayas reconocido que pasaste el límite de mantener todo bajo control a ser controlador. Tranquilo no eres la única persona que tiene estas características así que sigue adelante.

En muchos casos este tipo de trastorno surge por eventos ocurridos que marcaron tu infancia o adolescencia, por lo general relacionados con el miedo, el rechazo o algún tipo de abuso.

Probablemente la figura de mayor autoridad en tu hogar también era controladora y creciste creyendo que esa es la manera normal de relacionarte con todos. O por otro lado esa persona exigía tanta perfección de tu parte que optaste por controlar tus propios deseos y sentimiento para conseguir su cariño y aprobación.

Creciste y ahora eres una adulta te acabas de dar cuenta que eres una controladora extrema ¿Qué vas a hacer? Continuar en tu espacio reducido sintiendo miedo, frustración, culpa y rechazo, disfrazando tus inseguridades con un aire de superioridad y soberbia que a la mayoría exaspera.

O decides dar los pasos para ser libre, pues si aunque se escuche poético y hasta de cuentos infantiles, soltar el control te dará la libertad que en el fondo sientes que necesitas.

Si decides soltar el control probablemente comenzaras a experimentar una sensación de bienestar, buen humor y serenidad que te permitirá recuperar la buena relación que tenías con las personas que te rodeaban.

Todo comienza con una decisión, la de cambiar o transformar aquello que nos hace daño en un aprendizaje enorme que nos dé la capacidad de decirnos a nosotros mismos lo logré, me supere a mí misma.

En este proceso es muy importante que escribas, para que observes los aspectos que debes mejorar.

  • Lo primero que debes es aprender a conocerte, saber que te gusta, que te disgusta, que emociones sientes cuando algo se sale de control, que pensamientos llegan a ti cuando experimentas la necesidad de mandar a otro y lo más importante que seres estuvieron a tu lado que dejaron su huella en ti.

Al hacer esta lista podrás definir en cuales áreas necesitas trabajar con mayor energía, recuerda no se trata de mirar a otros es conocerte a ti y experimentar tu transformación.

  • En segundo lugar aprende a aceptar el punto de vista de los demás, para ello debes escuchar con atención a tu interlocutor, sus ideas, emociones, pensamientos estrategias y aceptarlos, evita anteponer lo que tú crees es lo correcto.

No es una tarea fácil de superar, así que practícalo un día a la vez, lleva un registro diario donde puedas observar cuantas veces lograste aceptar una idea y en cuantas fue imposible, al cabo de un tiempo verás cómo cambia el balance de ambas listas.

  • Lo tercero que debes poner en práctica es mantenerte atenta y reconocer cuando tu pensamiento es rígido; es decir, en que momento comienzas a mostrarte intolerante al cambio o a la posibilidad de incluir otras ideas que no son las tuyas.

Respira y hazle saber a las personas que te rodean en tu trabajo o en tu familia que lo que señalan es muy interesante y será tomado en cuenta para lo que se plantea.

Pero además de decirlo en realidad tómalo en cuenta, estudia los beneficios de las ideas que te proponen y ponlas en práctica recuerda que varias cabezas piensan mejor que una sola.

  • En cuarta posición, aprende a ser espontánea deja en tu agenda de planificación espacio para los eventos inesperados que ocurran, se flexible para que estas circunstancias no opaquen tu día y te hagan sentir frustrada.

Trata de relacionarte con personas prácticas, sencillas y ligeras que vivan la vida de forma relajada sorteando los imprevistos y aún tengan éxito en su vida. Te sorprenderás de todo lo que puedes aprender de ellas y ellos de ti, sobre todo alcanzar el equilibrio (apunta los aprendizajes que has adquirido).

  • En quinto lugar tenemos algo muy importante, acepta que hay cosas que están fuera de tú control, no podemos controlar los fenómenos naturales, accidentes, fallas eléctricas o de cualquier tipo, que algún aparato electrónico se dañe, que tranquen una vía o algo tan simple como que nuestro hijo se caiga o se enferme.

Puedes crear acciones para prevenir esta u otras situaciones, pero no puedes evitar que ocurran, acepta que están fuera de tu control suelta y avanza para que observes la solución.

  • Y por último cada persona es libre de escribir su historia, reconoce que cada ser humano es diferente de ti, piensa de otra manera, las soluciones que se le ocurren se diferencian de ti.

Deja de sentir la necesidad de solucionar los problemas de los demás, apártate y dale el espacio para que ellos analicen su situación y resuelvan lo que tienen que resolver, deslígate de la obligación que sientes de cuidarlos y protegerlos; pues sin tus acciones no sabrían cómo llevar sus vidas.

Recuerda si tú lo lograste ellos también podrán hacerlo dales el tiempo, el espacio y tu apoyo; respeta su personalidad e integridad.

Cada uno de estos consejos lo puedes usar para tu crecimiento personal no para dárselos a otra persona, que además hace tanto daño, porque cuando algo sucede fuera de tu control te das látigo, te críticas y eres muy dura cuando las cosas no te salen como las imaginaste, te invito a que lo escribas y experimentes este proceso, finalmente cree en ti que sí puedes dejar atrás la personalidad controladora.

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