Partiendo desde la premisa de que somos 100% responsables de nuestra vida, es importante que también entendamos que nuestra Misión de Vida es definido por nosotros mismos, por lo que puede cambiar muchas veces a lo largo de nuestros años, esto responde a que somos seres polifacéticos, con múltiples intereses, talentos y llenos de muchos potenciales para llevar a cabo nuestros sueños. Nuestra vida profesional forma parte de la Misión de Vida, no es nuestra Misión, tendemos a pensar que esto es así, sin embargo no necesariamente lo es, desde el mismo día en el que nacemos vamos viviendo en nuestra Misión de Vida y esto es fácil de ver, cuando desde niños sabíamos lo que nos gustaba, teníamos tendencia a jugar siempre lo mismo, al estar en grupos cumplíamos un rol marcado.

Ahora bien, lo que nos gusta y motiva a los 15 años, no necesariamente nos seguirá encendiendo de emoción a los 25, a veces incluso lo que estudiamos en la universidad no tiene nada que ver con nosotros, también hay personas que estudian ya de adultos llevados por sus deseos internos, por ello dense la oportunidad de comprobar esto observando a la gente que tienen a su alrededor, a veces el Sr. Manuel quien es el jardinero, canta hermoso, o la tía Carmen que es maestra, organiza las mejores reuniones familiares con todos los detalles perfectamente acomodados, también vemos como cada día hay más personas de todas las edades emprendiendo en áreas tan asombrosas como diversas. Es por eso que les digo que la Misión de Vida no tiene que ser una sola.

Es vital que estemos conectados a nosotros mismos y que sepamos gestionar nuestras emociones para apropiarnos de nuestros talentos y aplicarlos a cualquier área en nuestro día a día. La auto observación es vital para descubrir lo que nos apasiona, en qué somos buenos y únicos, nuestras emociones también son indicadoras de cuando nos sentimos bien en una actividad y cuando, por el contrario nos estresa, cuando la hacemos por amor y en qué momento hacemos algo solo porque hay un pago que necesitamos. En ocasiones el tiempo pasa volando, en otras sentimos que la aguja del reloj está detenida y todo pasa muy lento para nuestro gusto, esto debe poder sentirse a plenitud para poder reconocer un estado u otro y si no tenemos conexión con nosotros no será posible.

El hecho de practicar las cosas que forman parte de nuestra Misión, hace que se eleve nuestra frecuencia vibratoria, nos hace sentirnos más felices y satisfechos en general, que es a lo que realmente hemos venido a este mundo. Hay muchas pistas de por dónde va tu Misión de Vida, si te apasiona un tema de lectura específica, cuando admiras a personas que realizan una labor que también te gustaría realizar, si hay cosas por las que todos te felicitan ya que lo haces muy bien, si sonríes de solo pensar en lo que te apasiona, cuando tu cuerpo se expande al estar en un Congreso, Conferencia, Exposición relacionada a esos temas, si podrías hacer alguna actividad todo el día aunque no te paguen por ello, entonces por ahí van tu Camino y Misión de Vida.

Todos esos talentos y dones que tenemos, una vez identificados, los podemos  poner al servicio de la vida en sus diferentes áreas, en nuestras relaciones, en nuestras finanzas y en el sitio de trabajo, así no sea el empleo con el que sueñas,  hacer esto da ese toque personal que hace que nos sintamos que llevamos el control de lo que vivimos y es cuando realmente estamos conectados a nuestro Camino de Vida. Si no te encuentras allí, no te preocupes, siempre podrás hacerlo, simplemente decídelo, propóntelo, empieza a conocerte mejor, conviértete en tu mejor amigo, escúchate y date la oportunidad de sentirte completamente, tu Misión de Vida está allí siempre disponible y contigo, date permiso de vivirla.

Por: Yesi Cardona D.

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