La comunicación es la clave de las relaciones humanas. Es lo que te permite entenderte con el otro efectiva y eficazmente. Se decía que era lo que diferenciaba a los humanos de los animales, hasta que se comprobó que algunas especies también se comunican. Ahora lo que distingue es la capacidad de hablar y pensar. Pero esta habilidad no sería nada sin la comunicación.

Desde que somos muy pequeños aprendemos a comunicarnos. Aun cuando no sabemos gestionar palabras. El llanto para demostrar hambre, frío, sueño u otra incomodidad es la manera que tienen los bebés de trasmitir sus emociones. Para esa edad, es la manera más efectiva de comunicarse.

Cuando adquirimos el lenguaje indicado y nos vamos haciendo mayor las cosas comienzan a cambiar. Ya no sólo nos tenemos que comunicar para pedir comida, cobijo u otro deseo, sino para articular frases más complejas y empezar con el proceso de aprendizaje de la vida.

Paradójicamente, mientras más aprendemos, más se hace complejo el proceso de la comunicación, pues comenzamos a analizar más nuestro comportamiento y las consecuencias que tienen nuestras acciones y no es lo que se dice, sino como se dice. El ejercicio conductista de llorar para obtener lo que deseamos ya no funciona aunque algunas personas lo usen como herramienta de manipulación.

Con la edad adulta llega también el momento en el que deberíamos tener total madurez y sensatez para comunicarnos, depende de la profesión que se elija, se hará más o menos fácil entender al otro, pero es deber de todas las personas intentar entrenar ese aspecto para convivir mejor con la sociedad.

El entendimiento del otro debería ser una prioridad en las relaciones humanas independientemente de la carrera que se ejerza. Es lo que va a permitir a las comunidades desarrollarse de manera exitosa y sana.

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Algunos tips para tener una mejor comunicación con los que te rodean

 

  • Aprender a pedir en lugar de quejarse

Se ha comprobado mediante distintos estudios que las quejas provienen, muchas veces, de peticiones incompletas o fallidas. Si las personas dejasen claras las acciones que quieren que los demás hagan –llámense favores u otros-los resultados se acercarían más al éxito, es verificar las expectativas del otro y viceversa antes de tomar cualquier acción.

A veces no concuerdan el “sentido común” de las personas con quienes nos comunicamos. A veces las cosas que resultan más sencillas de entender para algunas personas, para otras no lo son tanto. Bien sea porque no están acostumbradas a proceder de esa manera o por muchas otras razones.

Debemos recordar que no estamos en la cabeza de los demás y mientras mejor expliquemos lo que esperamos de otras personas, mejores resultados vamos a obtener. Aunque en ocasiones nos resulte tedioso explicar con amplitud lo que solicitamos.

 

  • Practicar la empatía más que la proyección

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La proyección, en psicología, consiste en atribuirle a otros pensamientos, emociones, sensaciones o impulsos propios que negamos o no aceptamos. Es decir, es ver en los demás defectos que no queremos concientizar y hacérselos saber o hasta reprochárselos. Es menester saber que no en todos los casos son aspectos negativos, pero sí en su mayoría. La vida es un espejo todo lo que nos molesta de otra persona habita en nosotros.

La empatía va más hacia entender al otro, es lo que comúnmente se conocería como ponerse en la piel o los zapatos del prójimo para comprender sus emociones, sentimientos, sensaciones, pensamientos u comportamiento aunque no necesariamente tengamos que estar de acuerdo con lo que la  otra persona nos dice, simplemente escucharlo y entenderlo sin emitir juicios, hacer etiquetas o dar consejos si no te lo han pedido.

Cuando nos comunicamos o tenemos alguna relación interpersonal con otra persona, debemos tratar de ser empáticos hasta el punto que podamos. Esta actitud es la que nos va a permitir poder responder de manera eficaz a ciertas señales que puedan enviar las otras personas.

Ocurre mucho que cuando las personas están enojadas tienden a exagerar algunas opiniones y hasta ofender a los demás. Este comportamiento no es del todo correcto, pero es bastante común entre los humanos actuar así. En algunos casos, los interlocutores de la persona molesta deben comprender que se trata de un mal momento y no tomar la palabra de lo que el individuo molesto mencione. Como por ejemplo al usar las palabras “Siempre” y “Nunca” en una frase tiende a predisponer en forma exagerada a quien te escucha: “Tu nunca llegas a tiempo” “Tu siempre molestas a tu hermano”

Evidentemente, esto no aplica a todos los casos. Debe haber un contexto histórico amplio en la relación con esa otra persona para saber de qué manera es cuando está molesta y hasta qué punto los impulsos que generan la ira son una exageración o son ciertos. No todos reaccionamos de la misma manera ante los mismos estímulos y esa es otra de las cosas que hace tan distintas a las personas y su manera de comunicarse.

Sin embargo, se genera más empatía y comprender la situación en la que se encuentre el otro para poder responder mejor a las interacciones que se generen.

 

  • Hacer las preguntas que sean necesarias en el momento adecuado

Muy parecido a lo que ocurre con las quejas, los malentendidos son generados por las dudas que se tienen ante la comunicación con otras personas y éstas son causadas por la falta de preguntas en dicho momento.

La respuesta más clara y rápida para esto es preguntar. Si no se entendió alguna instrucción bien entonces debemos preguntar. Si se tiene dudas ante lo que pueda sentir alguien con respecto a algún comportamiento, preguntar. Si se desea que alguien haga algún favor, preguntar.

De nuevo, las personas no suelen estar en el cerebro de los demás y no todo lo que comuniquemos será entendido de forma fidedigna. Algunos autores han expresado que el hombre es el canal de comunicación más pobre precisamente por su incapacidad de reproducir de manera fiel la información que recibe.

Por lo tanto, en las conversaciones siempre habrá baches de datos que no quedan del todo claros y para evitar que esto traiga consecuencias negativas, se debe preguntar. Las interrogantes despejarán dudas o simplemente harán que sepamos lo que opinan o piensan las personas sobre nosotros, lo que comunicamos y nuestro comportamiento.

No obstante, se debe saber cuándo realizar las preguntas. Lo ideal es hacerlas en el mismo momento en el que nacen, que usualmente es en el preciso instante de la conversación. De lo contrario, pueden resultar molestas o fuera de lugar.

No es lo mismo preguntarle a tu jefe sobre alguna instrucción dada en el momento en el que te la está dando, que hacerlo al finalizar el trabajo de forma incorrecta. Existe una gran y clara diferencia entre esas dos opciones. En una pudiste haber hecho bien el trabajo, o al menos acercarte al resultado deseado, y en otra no lo hiciste por no preguntar.

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  • Un plus: entenderte a ti mismo

La comunicación a veces se vuelve compleja, por nuestras creencias limitantes, por los prejuicios, por las opiniones del resto, pero no debemos preocuparnos sino ocuparnos al respecto mientras pongamos lo mejor de nosotros mismos en nuestras relaciones sociales. Estas 3 sugerencias que comparto para comunicarte de forma efectiva y eficaz con las otras personas, lo primero es que debemos saber entendernos a nosotros mismos, tratarnos con amor, respeto y compasión es la clave para todo lo demás.

Al analizar, aprender y comprender por qué reaccionamos con emociones de cierta manera a estímulos es la base de nuestro comportamiento racional para con los demás y por lo tanto, de poder comunicarnos de una mejor manera.

Después de entendernos mejor, podemos comenzar a saber cómo pedir más y mejor y así disminuir las quejas; empezaremos a practicar la empatía y dejaremos de proyectarnos; así como también haremos las preguntas necesarias en los momentos indicados sin temor a sentirnos expuestos o fuera de lugar.

Uno de las características que poseen las personas con alta inteligencia emocional es justamente que saben comunicarse y tener relaciones intrapersonales (con ellos mismos) e interpersonales con todos los que le rodean de una forma asertiva.

Por último y no menos importante recordar que las comunicaciones humanas deben ser personalizadas en la mayoría de las ocasiones, no deben sustituir a las máquinas (celulares, laptop, amistades por whatapps, redes sociales o afines) el abrazo, ver a los ojos de las personas y una sonrisa genuina es una forma de comunicación insustituible y el secreto de comunicarse es saber escuchar y eso podemos practicarlo mejor en una comunicación “one to one” y “face to face”.

Empieza a comunicarte más y mejor con quienes te rodean.

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